
Mi historia es como la de cualquier chica que tuvo una adolescencia normal. Me comparaba con otras chicas y las veía tan delgadas y esbeltas... yo quería ser como ellas. Comencé yendo a un nutricionista y me indicó una dieta. Con un control por parte del profesional, me informó que mi peso ideal era determinado por mi altura. Seguí al pie de la letra las indicaciones y los cambios llegaron pronto.
Al principio era fantástico ver como poco a poco mi figura se iba modelando. Pero tiempo más tarde sentí que no era suficiente y quería seguir bajando. Sin que mis padres supieran y por consejos de mis amigas dejé de ingerir alimentos... sólo consumía agua. Cuando quise tomar cuenta de lo que estaba haciendo me encontraba cara a cara frente al espejo con Ana. Una princesa perfecta.... yo quería realmente con todas mis fuerzas ser como ella y sentía que no lo lograba. A veces el miedo y las ansias me vencían. Consumía con desesperación lo que tenía a mi alcance, a veces eran dulces, otras veces comida chatarra. Lloraba con mucha angustia y no podía quitarme este dolor.
Tiempo despues me internaron. Pensaron que había superado, lo que ellos asumen como desorden alimenticio. Me hicieron aumentar 20 kgs. Aqui estoy de vuelta de la mano de Ana para no separarnos más.
He perdido ya más de 15 kgs... y sigo en carrera para llegar a ser realmente bella.

